Con la ayuda de Tripsteri App, tendrás tiempo de disfrutar tanto de los encantos de Reikiavik como de algunos de los mejores enclaves naturales de la isla.

Primer día en Islandia: Reikiavik

El primer día hay que dedicarlo a la capital. Si te atrae el azul lechoso de las aguas de la Laguna Azul, es mejor que vayas directamente desde el avión, ya que queda cerca del Aeropuerto Intenacional de Keflavik. La Laguna Azul es tan popular que hay que reservar entrada con antelación.

Disfruta de un paseo vespertino por Reikiavik y sumérgete en el ambiente de la calle principal, Langauvergur, y las calles Bankastræt y Austurstræt. Entra al auditorio Harpa y admira su moderna arquitectura, que forma un curioso contraste con las viejas casas del centro, de coloridas fachadas rematadas de hojalata. Después, puedes regalarte una cena en un buen restaurante.

Segundo día en Islandia: el Círculo Dorado

Alquila un coche o reserva una plaza en una ruta guiada en autobús y sal a primera hora de la mañana.
La ruta dorada, es decir, la del Círculo Dorado, es la excursión más popular de Islandia, y te llevará a ver manantiales termales, un géiser en erupción, la cascada Gullfoss y el parque nacional de Thingvellir; incluso puede que te quede tiempo para tomar un baño caliente. La ruta del Círculo Dorado desde Reikiavik dura de 6 a 8 horas.

Tercer día en Islandia: sal de excursión, camina sobre un glaciar o cabalga a lomos de un caballo islandés.

Dedica el tercer día a la naturaleza islandesa. Desde Reikiavik puedes hacer una excursión de día hasta la cima del inconfundible monte Esja. El sendero está bien señalizado y, sobre todo en los fines de semana estivales, el camino al Esja es uno de los paseos favoritos de los islandeses. El ascenso te hará sudar, pero la vista desde o alto vale la pena. Ten en cuenta que si el viento arrecia, lo mejor es cancelar el plan.

Un safari a lomos de los pequeños y dóciles caballos islandeses es una experiencia fascinante de contacto con la naturaleza. Cerca de Reikiavik hay diversos establos.

En Islandia están los mayores glaciares de Europa. Unas pocas horas de paseo con un guía profesional por estas enormes lenguas de hielo constituyen una experiencia inolvidable. Si no eres un montañista experto, los glaciares pueden ser peligrosos; no te aventures en ellos en solitario o sin el equipamiento adecuado.